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jasplakinolide El segundo animal ampliamente distribuido en el rea maya

El segundo animal ampliamente distribuido en el área maya es el perro (véase también Emery 2004). El perro estuvo distribuido en toda Mesoamérica y desde el periodo Preclásico se le utilizó para la alimentación y rituales (Valadez 2003). Por otro lado, la frecuente presencia de restos de perro en basureros del área maya podría indicar que estos animales compartían los espacios domésticos con los humanos. Parece que hubo una mayor frecuencia de perros en sitios tierra adentro que en las Tierras Bajas del norte y centrales que en el altiplano, en las costas y sobre todo en las pequeñas islas. Esto último puede deberse jasplakinolide que el perro, único mamífero domesticado en Mesoamérica y morador común asociado a las viviendas humanas con aprovechamiento de desechos y materias primas, posiblemente no pudo mantenerse en “áreas de sustento difícil”, como son las islas pequeñas, con poco espacio y reducido acceso al agua (Carr 1987). En islas grandes, como Cozumel, la frecuencia de perros parece haber sido semejante a la de sitios tierra adentro (véase Hamblin 1984: 100-121).
En Copán, para el Clásico tardío, al igual que en contextos posclásicos de los sitios de Chac Mool, de la costa caribeña () y Champotón (Götz 2008, 2012a), aparecieron fragmentos óseos que se atribuyen al perro pelón llamado xolotlizcuintli en el centro de México y ah bil en el área maya, el cual constituyó entre los aztecas una parte de la alimentación cárnica (Valadez 1995; véase también para una amplia y detallada discusión del tema). Los huesos de estos perros son escasos en contextos arqueológicos mayas, pero la existencia de un xolotlizcuintli en las Tierras Bajas centrales durante el Clásico mostraría la amplia distribución de aquella raza, mucho anterior a la frecuente mención de dichos perros en las comunidades indígenas de Yucatán, donde fueron criados para el consumo y se apreciaban como regalo (: 78).
Así como la presencia de los taxa señalados marcan semejanzas entre las diversas subáreas del territorio maya, también es posible percibir algunas diferencias entre las subáreas, que podrían relacionarse con diferencias en la dieta precolombina. En las áreas norteñas tenemos, ampliamente representado en el registro arqueológico, las iguanas (Ctenosaura similis). En vez de esto hubo en el Petén un consumo elevado de tortugas. Estos patrones aparentemente diferentes podrían explicarse por decisiones culturales, ya que las tortugas están igualmente presentes en las Tierras Bajas del norte, mientras que también existen grandes iguanas en el sur, aunque una especie con requerimientos y hábitos diferentes. Se encontraron restos de iguana verde (Iguana iguana) en contextos arqueológicos de Colhá, Belice (Scott 1982), correspondientes al Posclásico. Podría ser que se consumiera más iguana en el norte, porque la Ctenosaura se atrapa con mayor facilidad (hasta hoy día es frecuente ver niños en las comunidades que han atrapado a iguanas negras) que aquella del sur. Mientras que las iguanas negras son animales gregarios que habitan áreas abiertas y áridas y se encuentran frecuentemente en la inmediata cercanía de casas habitadas, las iguanas verdes viven de forma solitaria y prefieren cuerpos de agua, a los que escapan al ser amenazadas (véase Lee 2000: 191-194).
Se encontraron notables diferencias en la dieta, dependiendo de la ubicación específica de los sitios, diferencias que podrían explicarse con base en cierto determinismo ambiental. Los sitios costeros destacan por un patrón alimenticio diferente a las demás áreas, ya que allí, en vez del venado, aparece la tortuga marina como fuente ecológica principal de alimento. Las tortugas marinas llegan a considerables tamaños y pueden cazarse con relativa facilidad cuando arriban a las playas para poner huevos. Los sitios costeros aprovechaban además el manatí, y es notable que los huesos de estos animales están a menudo quemados (Carr 1987), quizás debido a un proceso de preparación que incluía la exposición a calores intensos, con el fin de extraer la grasa de la carne.

It has been anecdotally considered that PG particularly

It has been anecdotally considered that PG, particularly in a type of WG, may induce undesirable increases in body temperature. However, in this study, we did not observe any significant differences in body temperature of rats following ginseng administration. We examined the possibility of a thermogenic effect in terms of vasodilation and BAT function. Nitric oxide initiates and maintains vasodilation through a cascade of biological events that are partly regulated by iNOS and proinflammatory cytokines such as IL-1 and IL-6 [14,15]. Heat transfer from the body core to the skin surface is achieved through the vasodilation of skin blood vessels [16]. Additionally, in BAT, UCP1 uncouples mitochondrial oxidative phosphorylation from adenosine triphosphate production and dissipates chemical jasplakinolide as heat, profoundly increasing energy expenditure [17]. PGC-1α regulates BAT-mediated thermogenesis by directly inducing UCP1 expression [17]. Importantly, the serum or gene expressions of these regulators involved in vasodilation and BAT-mediated thermogenesis were not significantly altered in this study. Thus, the current results indicate that the undesirable effect of PG on body temperature could not be explained by differences in ginsenoside composition. However, we used an animal model, which does not reflect the different types of physical constitution in humans, and thus our results are rather limited. In traditional Asian medicine, known as “Sasang constitutional medicine,” it has been considered that the pyrogenic effect of ginseng may differ depending on four different types of physical constitution: Taeyang, Soyang, Taeeum, and Soeum [18,19]. Thus, further clinical studies are necessary to investigate the pyrogenic effect of PG with different types of physical constitution and resulting physiological conditions.

Conflicts of interest

Acknowledgments
This research was supported by High Value-added Food Technology Development Program, funded by iPET (Korea Institute of Planning and Evaluation for Technology in Food, Agriculture, Forestry and Fisheries), Ministry of Agriculture, Food and Rural Affairs (114037-3).

Introduction
Panax notoginseng (Burkill) F.H. Chen (Araliaceae) is a perennial herbaceous plant, cultivated mainly in Wenshan, Yunnan, China, and has been historically used as both a medicinal herb and food. Rhizome and roots of P. notoginseng are officially recorded as notoginseng in the Chinese Pharmacopoeia [1]. About 61 Chinese patent medicines contain notoginseng, including Yunnan Bai Yao, a famous hemostatic proprietary herbal remedy. The secondary metabolites of this plant include saponins [2,3], flavones [2], amino acids [4], and polysaccharides [5], with the most emphasis being on saponins. P. notoginseng saponins are considered as the major active ingredients in notoginseng. The saponins display multiple pharmacological effects, such as hemostatic [6–9], antioxidant [10,11], neuroprotective [12,13], antitumor [14,15], antidiabetic [16,17], and other activities, and have been extensively used as therapeutic agents in China. The pronounced efficacies of notoginseng saponins have led to the development of several Chinese patent medicines, such as Xuesaitong Capsules/Soft Capsules [18] and Xuesaitong Injection [19].
In recent years, the demand for notoginseng has been increasing. Unfortunately, the yield and quality of notoginseng are severely limited by replanting obstacles [20], and a number of diseases caused by a plethora of phytopathogens [21]. Among the diseases, the root-rot disease complex is the most destructive one as it results in yield reduction, no harvest, or low content of active ingredients [22]. The reported fungal pathogens causing root rot include Alternaria panax, Alternaria tenuissima, Cylindrocarpon destructans, Cylindrocarpon didynum, Rhizoctonia solani, Phytophthora cactorum, Phoma herbarum, Fusarium solani, Fusarium oxysporum[21], and Fusarium flocciferum[23]. Although diverse chemical pesticides and some biocontrol methods are used, it is difficult to control the root-rot diseases because of the pathogenic complex. More comprehensive, practical, and ecological methods to eradicate jasplakinolide the pathogenic diseases in P. notoginseng are urgently needed. Furthermore, specific and nonspecific fungi and bacteria associated with the plant have been found with little information about their ecological functions.