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During allogeneic hematopoietic cell transplantation allo HCT donor T

During allogeneic hematopoietic cell transplantation (allo-HCT), donor T cells mediate beneficial graft-vs.-tumor (GVT) effects. However, donor T cells also attack host normal tissues, resulting in graft-vs.-host disease (GVHD). Intriguingly, antitumor responses and sustained remissions of advanced chemo-refractory hematologic malignancies were also seen in patients who rejected donor grafts after nonmyeloablative allo-HCT (Dey et al., 2005). Mouse studies further demonstrated that administration of RLI to mixed allogeneic chimeras results in loss of donor hematopoietic chimerism and anti-host leukemia responses (Rubio et al., 2003). Although RLI mediates significantly weaker anti-leukemia response than DLI (Saito et al., 2006), RLI does not induce GVHD, presenting a safe approach for patients with a high risk of GVHD. Our data show that the antitumor response of RLI can be significantly potentiated in lymphopenic recipients, indicating that RLI may be a potential treatment option for leukemia patients with lymphopenia, an independent risk factor for GVHD following allo-HCT (Li et al., 2012).

Conflicts of Interest

Author Contributions

Acknowledgments
The authors thank Dr. John E. Dick for providing MLL-AF9 vector, Dr. David Neville for providing anti-human CD3-immunotoxin, Dr. Kang Liu for critical review of the manuscript, and Siu-hong Ho for help with flow cytometry. This work was supported by grants from MOST of China (2015CB964400), NSFC (81273334) and NIH (P01AI045897 and R01AI064569). Flow cytometric analysis was partially performed in the CCTI Flow Cytometry Core funded in part through an NIH Shared Instrumentation Grant (1S10RR027050). The funders played no role in study design, data collection, data analysis and interpretation, or writing of the report.

Introduction
Angiogenesis is a key process in cancer providing oxygen and nutrients to the growing tumor mass. Key player is the vascular endothelial growth factor [VEGF], targeted by antimalaria medication or small molecule kinase inhibitors. First such agent was bevacizumab [Avastin], monoclonal antibody against VEGF. Clear activity in clinical trials has led to implementation of such therapies as standard of care. However, effects are usually on progression–free rather than overall survival, and often measured in weeks (Carmeliet and Jain, 2000). Whilst benefit has been shown in some cancers, in breast cancer there has been controversy on the role of antiangiogenic therapy (Rossari et al., 2012). Early studies showed improvement of response in metastatic disease with Taxol (Jain, 2014), whilst neoadjuvant studies showed contrasting results (Jain, 2014; Bear et al., 2012; Earl et al., 2015; Sikov et al., 2015; von Minckwitz et al., 2012).
Lack of consensus between clinical trials has questioned the effectiveness of bevacizumab in breast cancer, and the drug is no longer in use in several countries. However, there is large evidence of heterogeneity of response. Therefore we undertook a study in the situation where bevacizumab was approved to understand mechanisms behind this heterogeneity, and clinical implications. Circulating levels of short VEGFA isoforms, neuropilin-1 and VEGF receptor 1 expression in tumours or plasma, and VEGFA genetic variants have been reported as potential biomarkers of bevacizumab response (Lambrechts et al., 2013; Hegde et al., 2013). Changes in DCE-MRI parameters with therapy have been shown, such as volume transfer constant (Ktrans), complex function of vessel permeability, surface area and tumor blood flow; however, how to use MRI to impact on drug therapy modulation is controversial (O\’Connor and Jayson, 2012); reflecting limited insight into molecular correlates. A small window study of 21 patients combining DCE-MRI monitoring with limited number of molecular markers, showed reduction of perfusion parameters with increase in tumor apoptosis (Wedam et al., 2006). However, studies to date have been hindered by either combination with chemotherapy, or focus on advance cancers where multiple resistance mechanisms are likely to have developed, or else limited pharmacodynamics assessments probing only some aspects of tumor response.

Es hasta la cuarta y ltima

Es hasta la cuarta y última etapa donde se gestan las primeras expresiones etnopolíticas de los afrodescendientes de la Costa Chica. Gloria Lara nos señala que son dos momentos importantes los que caracterizan las reivindicaciones de este grupo social. Por un lado, antimalaria medication partir del “rescate de los aportes de África, de la ’tercera raíz’ al patrimonio cultural regional, materializados en las danzas y la música regional que inician desde la primera mitad de la década de 1980” (2010: 314); es en este marco donde se sientan las bases de creación del Museo de las Culturas Afromestizas ubicado en la localidad de Cuajiniculapa, Guerrero, lugar donde Aguirre Beltrán desarrolló su innovador estudio etnográfico en la década de 1950. Por otro lado, la autora identifica como una segunda etapa “la politización discursiva y expresión pública a favor del reconocimiento afro en diversos foros regionales, estatales, nacionales e internacionales en lo que va del siglo xxi” idem). Es este segundo momento el que ha tenido una repercusión muy importante para el debate en torno a la población afrodescendiente en el país, ya que se han conjuntado una serie de voces y actores que han acompañado solidariamente este proceso.
Las primeras organizaciones de la sociedad civil de la región se centraron en realizar actividades que incidieran de manera directa en mejoras de la calidad de antimalaria medication vida. Por tanto, la puesta en marcha de proyectos productivos ha sido uno de los principales aspectos que tratan de revertir la desigualdad y pobreza que caracteriza a esta población. Al mismo tiempo, otras organizaciones desarrollaron actividades encaminadas a reflexionar sobre la importancia de ser reconocidos como un grupo social diferente, esto con el objetivo de ser partícipes y beneficiarios de programas sociales dirigidos en su mayoría a los pueblos indígenas.
En este marco cobró una relevancia considerable el tema de la identidad afrodescendiente de la zona, de forma que uno de los principales debates actuales se centra en la manera en que han de ser nombrados y reconocidos. Son múltiples las denominaciones que se han manejado hasta el momento: afromestizos, afro-descendientes, afromexicanos, afrooaxaqueños, indios negros, morenos y negros (Motta y Machuca 1993; Martínez, 1993;emsp Campos, 1999; emsp Lewis, 2000;emsp Meza, 2003;emsp Machuca, 2008).
En el ámbito político y académico, son dos los conceptos que se utilizan con mayor frecuencia: afrodescendientes y negros. Quienes utilizan el primero se basan en que es una manera de evitar el uso de una categoría racial, amén de la aceptación del término por organismos internacionales (ONU, UNESCO) y el reconocimiento como sujeto de derecho que le confiere a Interallelic complementation la población de herencia africana en diferentes países de América Latina, además, porque “representa la voluntad de desarrollar lazos diaspóricos con miembros de la diáspora africana global a través de las Américas y en otras partes del mundo” (Lao-Montes, 2009: 224).
Sin embargo, un sector de la población, que considero conforma la intelli-gentsia afrodescendiente de la región, era insistente en dar una mayor difusión al uso de la palabra “negro” y, mejor aún, de “pueblos negros”. Con el transcurrir de los años pude observar que aquellos que meses atrás me aseguraban no ser “negros”, ahora reconocían que sí, tomando en cuenta las reflexiones que pudieron compartir en algunos talleres organizados por organizaciones civiles. Pero esto no significa que fuera una situación generalizada: todavía existía reticencia en amplios sectores para incorporar y apropiarse del concepto de “negro” para autodefinirse y, en múltiples casos, no muestran interés en asistir a los diversos talleres de reflexión y foros que se organizan en la región.
Por lo tanto, observo en la región de la Costa Chica un andar paralelo entre la intelligentsia y el resto de la población. Lo que se torna interesante es observar en qué momentos esos caminos paralelos pueden entrecruzarse para lograr un objetivo común, porque un aspecto en el que coinciden unos y otros es en la importancia de revertir la pobreza y marginación en las comunidades. Lo anterior constituye un tema que puede movilizar a todos, independientemente de las au-toadscripciones. El proceso de etnogénesis, sobre todo como recurso político, ha constituido un aspecto central en la lucha por el reconocimiento de esta población.