La intensificaci n de la apertura comercial

La intensificación de la apertura comercial y de procesos desreguladores han hecho más atractiva la economía mexicana a la ied, lo que se refleja en el crecimiento de 20% promedio en los últimos diez años. Aún más, estos capitales han generado beneficios en la economía doméstica en términos de generación de empleo. El efecto de la ied es aún mayor en el sector terciario, señal del proceso de transformación estructural de la economía al pasar de una esencialmente manufacturera a una basada en servicios.
El menor crecimiento del empleo en el sector secundario, y particularmente, del manufacturero, en comparación a los servicios, tiene su explicación en que históricamente el proceso de industrialización, tanto en el periodo de sustitución de importaciones como en el de producción para la exportación ha sido más intensivo en capital que en mano de obra (López, 1999). A pesar que las manufacturas registran un crecimiento en la producción no logran generar nuevos empleos proporcionalmente, lo que se debe a la alta intensidad de capital en comparación con otros sectores como el de servicios (se, 2004).
Así, la ied contribuye significativamente a la distribución sectorial del empleo en la economía mexicana. Es expulsor neto de trabajo desde el sector primario y beta amyloid neto en los otros dos sectores, principalmente en el terciario, donde la contribución de estos capitales en la generación de empleo es 50% mayor a la producción. Si las condiciones económicas actuales se mantienen, la ied continuará desempeñando un papel central en configuración de la distribución del trabajo dentro de los tres sectores de la economía.

Conclusiones
La ied muestra un claro aumento en México. A pesar de momentos difíciles como los sucesos del 11 de septiembre de 2011, la crisis financiera en eu y la inseguridad en el país, la economía mexicana muestra ventajas competitivas para la atracción de estos capitales.
A pesar del crecimiento de la ied en México y la significativa participación de las filiales extranjeras en las industrias manufactureras, el empleo directo generado ha sido limitado, representando solo 26% del total del personal ocupado en el periodo analizado. El empleo tiende a concentrarse en las divisiones del sector servicios (61%). Incluso la reciente expansión de las empresas extranjeras manufactureras no ha tenido un impacto sustancial en el empleo debido a la mayor intensidad del uso del capital en este sector.
La enorme descapitalización y problemas de rendimientos han convertido el sector primario en expulsor neto de la fuerza de trabajo. La elasticidad ied del empleo en las actividades primarias es negativa (-.21), mientras que el crecimiento del personal ocupado entre 2004 y 2014 también es negativo (-2.7%). Asimismo, durante el periodo se observó un crecimiento relativamente lento del empleo en el sector industrial y más acelerado en el sector servicios. De igual forma, la respuesta de largo plazo del empleo ante cambios de la inversión extranjera es mayor en el tercer sector. No obstante, en el corto plazo la ied industrial tienen un efecto positivo mayor al de la ied de servicios. De hecho, las inversiones extranjeras tienden a desestabilizar aún más el empleo en el sector terciario.
En cualquier caso, la ied es una variable fundamental para la distribución sectorial del empleo en México, tanto a corto como largo plazos. Por las características de la economía mexicana se acepta que la ied genera efectos benéficos sobre el sistema económico y, particularmente, sobre el empleo. En ese sentido, si bien la generación de empleo no es despreciable, es evidente que no es suficiente para resolver el problema del desempleo, por lo que resulta imprescindible que la política económica se oriente a complementar ese efecto con otras acciones que aumenten no solo la cantidad, sino principalmente la calidad de las nuevas inversiones.
En particular, en México se siguen las tendencias en materia de sectorialización de empleo que se registran a nivel mundial, por lo que resulta vital establecer medidas que compensen los efectos distorsionadores de corto plazo de la ied en el sector servicios.